09 noviembre 2012

¡Hasta otra!

Este blog se considera oficialmente abandonado; si has llegado hasta aquí, disfruta del contenido archivado.

Sigo publicando en gabrielviso.com, tengo twitter por si me quieres seguir y Google+. También tengo Instagram.

02 febrero 2012

ReTwittMad

Ayer estuve en el ¿6º? ReTwittMad, la reunión mensual de los usuarios de Twitter madrileños / en Madrid. Había muy buen ambiente y además este evento se fusionó con la quedada mensual de Mozilla Hispano, la comunidad de habla española de Mozilla. Se habló de los principios de la fundación, de Firefox 10, de las perspectivas, etc.

Hubo charla y turno de preguntas, y he de decir que los participantes por parte de @mozilla_hispano, aunque estuvieron bien en general, pecaron del eterno defecto de "No hablo de lo bien que hago mis cosas, prefiero hablar de lo mal que hacen las cosas los demás, en mi opinión". Y claro. Se les montó un pequeño troll.

30 enero 2012

Odio que huela tan mal en algunos sitios. Y si es culpa de alguien, como dijo Bárbara...


Pero no a cuchillo, sino de podredumbre interna.

04 diciembre 2010

Claves registradas


Ya fuí capaz de registrar las claves de firma de aplicaciones para BlackBerry, y ya está disponible mi primera aplicación a la que os recomiendo que accedáis desde este enlace.

01 diciembre 2010

Palomitas de maíz

Siempre se dejan oler a eso de las 18:00 por la oficina...

28 noviembre 2010

¡Autobombo!

Ayer bajé a cenar al restaurante Japonés que tiene el hotel donde estoy alojado en Esa Ciudad. Había una mesa ocupada por tres personas, dos hombres y una mujer rubia, bastante guapa, pero evidentemente operada ya que, a juzgar por el aspecto de su labio superior, padecía del síndrome de "El Pato Lucas". Me senté en una mesa cercana porque quería estar apartado de los pasillos y las puertas.

Me sentase donde me sentase, habría sido imposible no escuchar la conversación. En vista de los rostros desencajados de los camareros y cocineros, todos lo pensábamos.

Ella era... ¡una pantera!, tal y como la que tenía tatuada en el hombro, porque ella era ¡una pantera!, una felina, una guerrera. Nadie podía con ella porque allí estaba ella. La pannntera. Además de dotes paranormales de percepción extrasensorial de los que presumía (había visto su futuro en varias ocasiones), también presumía de tener un tatuaje de su nombre en la barriga, escrito en chino, Kanji, que como sabeh eh chino, eh lengua china,... El Kanji es escritura japonesa, como todos los camareros sabían cuando se dieron la vuelta para que no los viésemos reir, pero yo me dí cuenta con mi perspicacia al ver los movimientos espasmódicos de los hombros de uno de ellos. En cuanto uno de los dos hombres dijo en brasileño que él se había tatuado los 5 aros olímpicos, ella pasó a hablar de su infancia, en la que era ni más ni menos que nadadora sincronizada de la selección de Ese País, y que se quería tatuar dos delfines, porque los tatuajes te los tienes que hacer de forma que te representes y sean tú, porque por eso tengo yo una pantera, ¡porque soy una pantera!, pero sus padres no le dejaron. ¡Qué pena!

Ella era su fan número 1, desde luego.

La conversación fue discurriendo sobre derroteros de novela rosa y ¡panteraaaaa!, autobombo y autoadmiración de su propio ego, durante más o menos la hora que estuve allí. A cada cosa que los dos hombres decían, la vida de la mujer había sido más titánica y romántica, como si a cada palabra de la conversación se despertasen recuerdos reprimidos cada vez más épicos.

Los dos hombres de la mesa pensaban cosas diferentes, eso estaba claro. Uno de ellos, el de enfrente, de acento anglosajón y de unos 2 metros de altura, estaba embelesado. Se le veía ilusionado con una vida de pantero plena. El otro estaba muy callado. Los camareros me miraban. Yo les miraba y levantaba una ceja. Al cabo de un rato no se daban la vuelta, se sonreían y me saludaban con un gesto de cabeza para luego moverla hacia un lado como diciendo "¡vaya tela!" con cada extravagancia y experiencia paranormal.

Me da la impresión de que fuí testigo de una cita temprana de un futuro matrimonio que va a ser corto.